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La música llega a nuestros oídos incluso cuando todavía no hemos nacido, a través de las paredes del útero. Este arte, importantísimo en nuestro desarrollo, nos acompaña durante el resto de nuestra vida. Te explicamos cómo la música potencia las habilidades cognitivas y afectivas, fomenta la curiosidad, desarrolla la autoestima y la imaginación, así como la confianza en los niños.

Música para bebés: sus beneficios

  • La música para bebés es beneficiosa para su desarrollo incluso cuando está en la barriguita de mamá. Durante el embarazo estimula la frecuencia cardíaca en el feto y aporta placer a la futura madre.
  • Desde los primeros instantes de vida, el bebé reacciona a la música y se emociona igual que lo hace un adulto.

    EL BEBÉ REACCIONA A LA MÚSICA Y SE EMOCIONA IGUAL QUE LO HACE UN ADULTO

  • La música infantil transmite emociones, favorece la creatividad de los niños y les relaja, sobre todo a la hora de dormir, en la que la música actúa como un elemento favorecedor del sueño del bebé.
  • Escuchar música aumenta nuestro bienestar. La música nos hace sentir bien porque reduce el nivel de estrés y estimula la producción de endorfinas.
  • Además, el lenguaje musical ayuda a estimular el oído del niño y le prepara para el desarrollo del lenguaje, ya que escuchando canciones los niños adquieren más vocabulario y se facilita la comprensión de las palabras gracias a la repetitividad de los sonidos.
  • Canturrear y hacer escuchar música a los niños, aunque sean muy pequeños, despierta sus ganas de expresarse y de hacerse entender. Los bebés se sienten incitados a imitar las vocalizaciones y los sonidos musicales y así se fomenta su desarrollo intelectual y creativo. Es lo que se conoce como el efecto Mozart.
  • Los estímulos musicales nutren y estimulan el cerebro, ya que la sensibilidad que el niño desarrolla para la música tiene importantes efectos positivos sobre su capacidad de concentración, atención y memoria.
  • Los niños que crecen en un ambiente musicalmente rico y estimulante producen las denominadas “lalaciones musicales” o “vocalizaciones melódicas” antes que los demás, por lo que empiezan a cantar entonando correctamente a los dos o tres años, cuando la media general se sitúa entre los seis o siete años.
  • Pero escuchar música de forma precoz no solo favorece el aprendizaje del lenguaje y la potencialidad cognitiva de los más pequeños. Es capaz incluso de aliviar trastornos, como el autismo o la dislexia.
  • Tanto es así, que los beneficios de la música se utilizan como terapia para tratar dificultades de varios tipos, relacionadas tanto con el aspecto motor como con el comunicativo. La musicoterapia intenta precisamente estimular a los pequeños a través del enriquecimiento del ambiente sonoro que les rodea ya que la música ayuda a responder mejor a las necesidades de los niños.
  • Cuando son papá o mamá quienes cantan para el pequeño, se establece entre ellos un lazo emocional y la música refuerza sus relaciones afectivas, así que la música también tiene un importante beneficio psicológico en los más pequeños.

Cómo estimular al bebé con música

Lo mejor que podemos hacer para conseguir que nuestros pequeños se beneficien de las ventajas que tiene la música para su desarrollo, es permitirles escuchar nanas, música clásica, canciones infantiles y música para bebés desde su nacimiento.

La música puede acompañar el día a día del bebé y ayudarle a establecer su rutina añadiendo determinado tipo de música a los diferentes momentos de la jornada: música alegre para despertar, relajante para dormir, canciones populares para la hora del juego, etc.

También podemos canturrearles mientras les acunamos o mecemos en brazos.A los bebés les encanta escuchar el sonido de la voz de sus papás, les tranquiliza, les produce placer y les hace sentirse seguros, acompañados y protegidos.

La escucha y el canto compartidos refuerzan el vínculo entre padres e hijos y tienen la ventaja de estimular la entonación y la participación de los pequeños, ya sea cantando, dando palmas o tocando algún instrumento.

ES BUENO QUE DEJEMOS AL NIÑO LIBERTAD PARA EXPERIMENTAR Y DESCUBRIR NUEVAS SONORIDADES

Asimismo, podemos incentivar la actitud natural de los bebés para reaccionar a la melodía con el movimiento del cuerpo.

En general, es bueno que dejemos al niño libertad para improvisar, para descubrir nuevas sonoridades (aunque haga un poco de ruido), experimentar y crear.

Si además prestamos atención y valoramos positivamente sus descubrimientos, el pequeño se sentirá cada vez más animado a continuar escuchando y practicando música.

También ayuda rodear al niño de materiales de juego sonoros adecuados a su edad, como instrumentos musicales para bebés o juguetes melodiosos y cantarines como Guau Guau Perrito Robot de Fisher-Price que acompaña el aprendizaje de los más pequeños de la casa y les ayuda a desarrollar la atención auditiva al mismo tiempo que fomenta su curiosidad y sus ganas por descubrir el mundo que les rodea, estimulando sus sentidos a través de sonidos y luces LED de colores.

Los botones de sus patas activan luces, música y movimientos. Así se anima al niño a interactuar con él, a aprender la relación causa-efecto y a practicar la motricidad fina de sus deditos. También beneficia la motricidad gruesa de los niños con todos sus movimientos. Y mientras el niño baila con él, le enseña los colores y los números a través de la música y sus juegos con canciones.

Precisamente otro recurso que podemos poner en práctica para desarrollar la afición por la música en el niño es jugar cantando con él. Podemos combinar las canciones o melodías con gesticulaciones y con juegos de movimiento.

En definitiva, la música para bebés es un elemento indispensable para su desarrollo y educación. No importa de qué música se trate. Si les ayudamos a crear un hábito desde la infancia, les estaremos dando un regalo que les acompañará durante toda la vida.

Imágenes iStock | AGrigorjeva / OtmarW. / Fisher-Price