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Saltar parece fácil pero no lo es. Cuando los niños ya dominan el caminar y hasta corren un poquito, sienten el impulso de querer saltar ¡y no les sale! Se agachan, se estiran… y se quedan pegados en el mismo sitio. Te explicamos por qué saltar es un hito en el desarrollo de tu bebé y cómo ayudarle a conseguirlo.

El salto, un estímulo para el desarrollo motor del niño

Saltar es un ejercicio muy saludable que prepara al bebé para dar sus primeros pasos. Aunque aún no camine, el salto puede practicarse igualmente para favorecer el desarrollo motor grueso y los músculos de las piernas, algo que le servirá para aprender a andar.

SALTAR FORTALECE LOS MÚSCULOS DE LAS PIERNAS Y DESARROLLA LA MOTRICIDAD GRUESA

En esta etapa necesitará nuestra ayuda para sostenerse, aunque también podemos contar con saltadores fijos para bebé como el Saltador Animalitos de la Selva de Fisher-Price que favorece su desarrollo motriz, permitiendo que se ponga de pie y de sus primeros saltitos.

Además de fortalecer los músculos de las piernas, el pequeño puede explorar de forma segura todos los colores y las formas que incluye el juguete. Mover sus elementos colgantes y jugar con los muñecos también le ayuda a mejorar sus habilidades de motricidad fina. Asimismo, las luces, los sonidos y las distintas texturas estimulan los sentidos del niño.

Fomentar la carrera y el salto cuando ya caminan

A los niños de entre 1 y 2 años les encanta correr y saltar, pero levantar ambos pies del suelo al mismo tiempo es más difícil de lo que parece. Hace falta dominar impulso, coordinación, equilibrio, fuerza y lateralidad para conseguir despegar los pies del suelo.

SALTAR DESARROLLA LA COORDINACIÓN, EL EQUILIBRIO, LA FUERZA Y LA LATERALIDAD

Podemos ayudar a nuestro hijo a practicar esta habilidad de forma segura, dejándolo saltar en una cama mientras lo sostenemos con las manos.

Asimismo, se puede practicar este ejercicio con una pelota con asa, en la que el pequeño puede sentarse con los pies tocando el suelo y botar sobre ella. El salto y el posterior rebote le harán experimentar la emocionante sensación de estar en el aire, y practicar el darse impulso y elevarse del suelo con los dos pies.

También podemos colocar una colchoneta en el suelo y dejar que salte a poca altura sobre ella.

Animar al niño que ya camina a correr y saltar, y combinar esas actividades con algo que le guste (como las canciones para niños o los juegos de carrera, por ejemplo) puede ayudarle a mejorar su coordinación corporal y sus habilidades motoras. Además, saltar es un ejercicio físico muy divertido que proporciona un gran placer a los más pequeños de la casa.

Imágenes | Aleksandr Balandin / iStock GeorgeRudy / Fisher-Price /