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Las palabras son poderosas, y el lenguaje es uno de los mayores logros de la humanidad. Nos ayuda a comunicarnos y a entender el mundo. Nada más nacer, nuestra curiosidad es infinita, pero nos falta el lenguaje y tenemos que aprender todas las palabras, memorizarlas, describir su significado y relacionarlas con objetos, expresiones y recuerdos.

Los bebés nacen predispuestos para su uso y aprendizaje, pero tienen que memorizarlas, descubrir su significado y relacionarlo con objetos físicos, con actos, con recuerdos…

Así es como los bebés aprenden las palabras mientras las escuchan

Mucho antes de aprender a usarlas, los bebés ya mantienen todos sus sentidos en guardia para ver y escuchar lo que sucede a su alrededor. Con apenas un mes de edad, el bebé escucha a sus padres y familiares hablar. No comprende qué dicen, pero aprende cada día a interpretar las voces.

RISAS, GORGOJOS O LLANTO SON FORMAS DE COMUNICACIÓN ANTERIORES A LAS PALABRAS

Es frecuente a estas edades (usamos la tabla Haizea-Llevant como referente aproximado) que los bebés se queden mirando fijamente a las personas que hablan con ellos. Es decir, atienden a la conversación, aunque no la entiendan. Poco a poco, la memoria y la capacidad de atención van tomando fuerza, así como sus habilidades sociales.

Hacia los dos o tres meses ya pueden comunicarse con nosotros de un modo muy primitivo que no usa palabras: risas, gorgojos o llanto, formas muy básicas pero eficaces a corta edad. También son capaces de detectar nuestro estado de ánimo. Esta manera de hablar sin palabras evoluciona poco a poco en el balbuceo a medida que su capacidad de razonar aumenta y su garganta se prepara para emitir sonidos.

Para escuchar sus primeras palabras la mayoría de padres tienen que esperar a los cinco o seis meses. El bebé suele repetir conceptos como «mamá» o «papá», aunque todavía dista mucho de comprender qué se esconde detrás de cada sonido.

LA PALABRA “NO” Y SU PROPIO NOMBRE SON LAS PRIMERAS QUE APRENDEN LOS BEBÉS

Es también por estas fechas, aunque algunos niños tardan hasta un año, en que el bebé empieza a responder de manera positiva a su nombre e incluso a nombres de familiares. Cuando lo escucha, se gira hacia nosotros porque aprende mediante el juego y la diversión que reaccionar al sonido de su nombre tiene consecuencias positivas, como las sonrisas.

Un poco más adelante, hacia el final del octavo mes, aprende las negativas y empieza a entender la palabra no y las prohibiciones.

Unos meses después, cerca de los diez u once, empieza a comprender el significado de las palabras, aunque todavía no puede pronunciarlas. Una de las primeras palabras que usa de forma consciente es la palabra no cerca de los 17 meses de edad, y a los 19 meses empieza a nombrar los objetos. Aunque hay niños que lo consiguen a los 15 meses y otros que tardan más. Se inicia el verdadero aprendizaje de las palabras.

Las palabras entran mejor mientras jugamos

Es en este momento en que las palabras ganan significado. Hasta ahora habían sido sonidos a su alrededor, pero finalmente empiezan a posarse sobre los objetos para definirlos, y el pequeño empieza a combinarlas.

El mundo a su alrededor empieza a cobrar sentido mientras lo asienta entre juegos y risas, como cuando juega con el Perrito Primeras Palabras, el juguete con tecnología inteligente que le acompaña durante su aprendizaje de las palabras y los objetos adaptándose a su ritmo.

En un primer nivel, el niño es capaz de decir las primeras palabras a medida que descubre distintos objetos, y observa cómo el juguete reacciona a la pulsación de botones con canciones o frases. De estas, intentará pronunciar aquellas palabras que reconozca, generalmente nombres comunes de objetos.

ES IMPORTANTE QUE LOS JUGUETES SE ADAPTEN AL DESARROLLO DEL NIÑO

En un segundo nivel el juego se adapta al niño para seguir con su aprendizaje y ampliar el vocabulario. Hacia los 20 meses, por ejemplo, los bebés ya juntan palabras, generalmente dos nombres comunes o algún adjetivo (perro casa o perro bonito). Son conscientes en gran medida de su significado, aunque todavía les queda mucho por aprender.

El uso de las palabras implica más que simplemente decirlas en voz alta. En el último nivel, a medida que el niño pasa los distintos bloques por el lector, empezará a combinar palabras en estructuras complejas.

Por ejemplo, hacia los dos años los niños empiezan a decir frases de tres palabras que incluyen pronombres, como «Mi perro bonito» y, un poco más allá, cerca de los dos años y medio, ya empiezan a utilizar el verbo ser: «Mi perro es bonito».

La práctica hace al maestro

Aunque los adultos pensemos en las palabras como algo sencillo de uso corriente, para un bebé el vocabulario es todo un mundo, y por eso utilizan la repetición y la práctica como mecanismo de aprendizaje. Tanto a nivel de escucha desde que apenas tienen unas pocas semanas como a medida que aprenden nuevas palabras, los niños lo repiten todo.

LA REPETICIÓN DE PALABRAS ES MUY FRECUENTE EN BEBÉS, LES AYUDA A RETENER

Es frecuente que, cuando nuestro pequeño descubra una palabra nueva acabe repitiéndola hasta que encuentre otra, y muchos practican una palabra hasta que les confirmamos que la han pronunciado del modo correcto. Incluso hay niños que pasados los dos años empiezan a practicar juegos de simulación con las palabras (los mismos juegos son muy usados en el estudio de otros idiomas por parte de adultos).

«Voy en un coche» dicen poniendo las manos delante como si agarrasen un volante imaginario o «Estoy hablando con mamá» usando un plátano a modo de teléfono.

La construcción de estas frases complejas les ayudan a ejercitar su cerebro con situaciones hipotéticas, y es uno de los usos más elevados de las palabras en nuestro desarrollo porque les permite desarrollar hipótesis e historias imaginadas. En esta fase también es normal que repitan una y otra vez la misma frase mientras desempeñan este rol imaginario.

Algunos niños se hacen rápido con las palabras, mientras que otros necesitan algo más de tiempo para integrarlas en su vocabulario; pero todos ellos necesitan de la repetición para memorizar su significado y usarlas bien en frases complejas.

El juego desempeña un papel fundamental en el aprendizaje en general y en el entendimiento de las palabras en particular. Aprender de una manera divertida es clave para una mejor retentiva y comprensión del mundo que nos rodea; y de ahí la importancia de los juguetes y el juego a la hora de asociar las palabras con objetos y usarlas sabiamente.

Imágenes | iStock/AntonioGuillemiStock/schwesteriStock/fizkesiStock/khalus