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Durante su primer año de vida los bebés protagonizan un desarrollo sorprendente tanto a nivel físico como cognitivo. En la primera infancia, la evolución sensorial y psicomotriz están íntimamente relacionadas.

Uno de los mayores desarrollos que se producen durante esta fase gira en torno a la motricidad gruesa, que es la habilidad que el niño va adquiriendo para mantener el equilibrio, moverse y coordinar los músculos de su cuerpo. Por eso, es importante que les ofrezcamos juegos que fomenten el movimiento y que estimulen al mismo tiempo sus cinco sentidos.

1. Empujar con las piernas

Coloca a tu bebé boca abajo sobre una superficie plana, mullida y suave. Ladea su cabecita y apoya las palmas de tu mano sobre las plantas de sus pies, sin ejercer ningún tipo de empuje.

LOS EJERCICIOS DE ARRASTRE MEJORAN LA MOTRICIDAD DEL BEBÉ

Puedes practicar este ejercicio con tu bebé desde los 3 meses de vida. Notar tu apoyo hará que el pequeño se impulse y empuje de forma instintiva, deslizándose sobre su vientre hacia adelante.

Colocando un juguete con luz y/o sonido delante de su cabeza, puedes aumentar su curiosidad y su interés por desplazarse.

Con este juego también se refuerza el sistema vestibular y los movimientos oculares, así como la extensión de brazos y el reflejo de prensión.

2. Ejercicios sobre una pelota

Tiende a tu bebé boca abajo sobre una pelota inflable de unos 60 cms. de diámetro sujetándolo con tus manos por la cintura. Mueve lentamente la pelota hacia delante y hacia atrás, de derecha a izquierda, describiendo círculos hacia ambos lados.

EL BALANCEO SUAVE Y RÍTMICO MEJORA EL EQUILIBRIO DEL BEBÉ

Este juego puede practicarse desde el primer mes de vida del bebé. Sirve para trabajar el sistema vestibular, mejorar su equilibrio y la posición corporal.

Si además colocas un juguete o sonajero delante de él y unos centímetros por encima de su carita, estimularás que levante su cabeza. Así le ayudarás a practicar la atención visual, el seguimiento ocular y el control cefálico.

3. Rodar y girar sobre su cuerpo

El giro de boca arriba a boca abajo constituye un gran avance en el desarrollo motor del bebé. Aproximadamente hacia el sexto o el octavo mes, los bebés ya pueden hacerlo de forma diaria, como parte de sus juegos o para cambiar de postura en su cunita.

DARSE LA VUELTA EN LA CUNA ES TODO UN HITO EN SU DESARROLLO

Para ayudarle a conseguirlo, podemos colocarle boca arriba sobre la cama o una manta en el suelo.

Con las piernas rectas, le cruzamos una pierna sobre la otra y tiramos suavemente hasta que el bebé ruede sobre el costado y quede boca abajo.

Es importante no hacer la maniobra al revés, sino volver a colocarlo boca arriba, tomándolo por la cabeza y el cuerpo, antes de repetir el ejercicio.

4. Circuito de actividades

Los centros multi-actividades que incluyen varias modalidades de juegos y ejercicios ayudan al bebé a desarrollar su motricidad gruesa y fina, despiertan su interés y curiosidad por el entorno y fomentan el deseo de exploración, un punto clave de su desarrollo.

LOS JUEGOS PSICOMOTORES FORTALECEN LOS MÚSCULOS DEL BEBÉ

Los juegos de actividad psicomotora libre permiten al bebé desarrollar a su ritmo todas sus habilidades. Los gimnasios para bebés, por ejemplo, son auténticos centros multi-actividades seguros y divertidos para ellos, que les permiten desarrollarse mientras juegan y practican diversas actividades a su ritmo.

Como el Gimnasio-piano pataditas de Fisher-Price, un centro de actividades multisensorial que incluye varios juguetes que ayudan al niño a descubrir por sí mismo las cosas que pasan cuando toca, da golpes o da patadas, lo que le permite conocer la relación de causa y efecto mientras se ejercita físicamente.

Sus juguetes colgantes tiene diferentes mecanismos que fomentan el razonamiento del niño y contribuyen a su motricidad fina. Su piano, en cambio, incentiva el ejercicio de pataleo con divertidos sonidos y melodías que le premian cada vez que da con el pie a las teclas. Las pataditas del bebé son un ejercicio de entrenamiento que resulta básico para la posterior etapa del gateo y los primeros pasos.

También acompaña al niño desde su nacimiento hasta que alcanza la fase de sedestación, ya que puede jugar con él boca arriba, boca abajo, y por último sentado.

5. Mover los bracitos

Este es otro juego que podemos practicar con nuestro bebé para estimular su desarrollo motor. Tumbamos al bebé boca arriba sobre la cama o una manta mullida y le cogemos por las manitas.

JUGAR CON LOS BRAZOS DEL BEBÉ POTENCIA SU APARATO MOTOR

El ejercicio consiste en estirar suavemente sus brazos y girarlos, primero hacia la derecha y luego hacia la izquierda o viceversa, hasta que el cuerpo acompaña al movimiento y su carita queda totalmente ladeada.

Este sencillo ejercicio desarrolla la bilateralidad, estimula en el bebé el deseo de girar el cuerpo y le ayuda a tener más consciencia sobre sus propias posibilidades físicas.

El juego es el mejor aliado del desarrollo del bebé. Además de divertirle y elevar su estado de ánimo, a medida que el niño crece jugando realiza nuevos descubrimientos, que a su vez le estimulan para seguir ejercitando todas las habilidades necesarias para su crecimiento.

Imágenes | iStock / Choreograph / Pilin_Petunyia / Fisher-Price.