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Es casi mágico cuando, al sonreír, ves cómo tu bebé sonríe y, cuando estás triste, pone cara de preocupado. Los bebés, incluso los muy pequeños, son capaces de comprender casi de inmediato las sensaciones que transmitimos a través de la voz y el rostro.

Y esto ocurre no solo con la familia cercana y los amigos, sino con completos desconocidos con los que topas en el ascensor, sacan la lengua al bebé, y este echa a reír a carcajadas. Te explicamos qué sentimientos detectan los bebés, cómo lo hacen y qué juegos podemos enseñarles para desarrollar su empatía.

A los tres meses detectan si los adultos estamos tristes o no

Cuando pensamos en bebés nos viene a la mente una sonrisa, la risa, el juego y la alegría. Por eso los neurólogos y psicólogos se sorprendieron cuando descubrieronque uno de los sentimientos que primero identifican los bebés es la tristeza.

LOS BEBÉS DE TAN TEMPRANA EDAD YA SON CAPACES DE PERCIBIR SI ESTAMOS TRISTES

En el estudio, realizado mediante fMRI (no invasiva), se descubrió que detectan este sentimiento entre los tres y los siete meses de edad, y que lo hacen a través de la especialización del oído, reconociendo el tono de voz de la madreEl oído es un sentido clave a la hora de entender el mundo, uno de los que más peso tienen y de los que primero se desarrolla.

Se trata de una «capacidad para extraer información sutil de la vocalización humana» que los adultos conservamos pasados los años. Así, podemos distinguir a una persona triste o alegre al teléfono. Al percibir las diferentes emociones los bebés están desarrollando la empatía.

A los cinco meses saben qué emociones siente otro bebé

Hacia la mitad de su primer año, según otro estudio, la mayoría de los bebés son capaces de «detectar, discriminar y comparar las manifestaciones afectivas faciales y vocales de otros bebés».

Discriminar significa que los bebés son capaces de identificar la fuente del llanto, por ejemplo, si es su hermano quien llora o si lo hace otro bebé.

Con esta edad los pequeños ya pueden ver con relativa facilidad contornos y contrastes, suficiente como para distinguir caras y a algunas personas, y para percibir sus sentimientos.

En el estudio ni las voces ni las imágenes de los bebés se mostraban a la vez. Es decir, un bebé reconocía la sonrisa de otro con solo mirarlo, sin necesitar escucharlo. Y lo mismo sucedía sin verlo, solo con oírlo el bebé reía también. Eran capaces de percibir los estados de ánimo en cualquier situación.

Basta una sonrisa sin palabras para contagiar la alegría a nuestros bebés.

¿Cómo aprenden todo esto los bebés?

Hace mucho tiempo se pensaba que el cerebro de los más pequeños venía vacío, en blanco, y que poco a poco se iba desarrollando. Sin embargo, esta teoría fue descartada cuando se descubrió que los bebés nacen con algunas estructuras bien definidas.Como por ejemplo el espacio para el lenguaje, la facilidad para el reconocimiento de patrones y diferentes marcadores de reconocimiento facial y auditivo.

LOS BEBÉS SON CAPACES DESDE MUY PEQUEÑOS DE ENTENDER QUE UNA RISA SIGNIFICA ALEGRÍA Y QUE UN LLANTO TRANSMITE TRISTEZA

Es decir, que los bebés son capaces desde muy pequeños de entender que una risa es una risa y que un llanto es un llanto. El sonido de ambos es diferente, y aunque los pequeños tienen que entrenar un poco para diferenciarlo (están calibrando sus oídos), a los pocos meses descubren las sutiles diferencias.

Con los rostros ocurre algo parecido. Los bebés nacen con una estructura facial genérica grabada en su cerebro, pero tardan medio año en entender qué es lo que están viendo. Cuando esto ocurre distinguen el contorno de la cara, cómo de abiertos y cerrados están los ojos o la forma que tiene la boca.

Todo esto les va dando indicaciones sobre si alguien está contento, triste, enfadado … y cada vez son mejor reconociendo estos sentimientos. Hasta el punto en que un bebé es capaz de empatizar con personas a las que nunca ha visto y que les sonríen.

¿Se pueden entrenar para identificar los sentimientos?

Hay un juego que prácticamente todo el mundo conoce: taparse la cara con las manos, cambiar su aspecto y sorprender con una nueva expresión. A veces enseñando una sonrisa, otra fingiendo que estamos aburridos o tristes, e incluso mostrando una cara de sopresa con la que los bebés se ríen.

La empatía, que para los adultos es muy importante en nuestro día a día a la hora de acercarnos a las personas o adaptar nuestro tono, para los bebés es un juego de reconocimiento de caras. Durante los primeros meses logran identificar voz y rostros.

EL RECONOCIMIENTO FACIAL PUEDE CONVERTIRSE EN UN JUEGO CON EL QUE APRENDER QUÉ ESTÁ SINTIENDO OTRA PERSONA

Aunque no sean capaces de comprender conceptos como felicidad o tristeza, la siguiente fase es la de imitarnos. Cuando un bebé ve un rostro iluminado por una sonrisa, la copia, y su cerebro sospecha que está contento. Es un método de aprendizaje muy útil para algo tan complejo como la empatía.

Esto significa que la empatía y el reconocimiento facial puede convertirse en un juego con el que aprender qué está sintiendo otra persona. Como los bebés reconocen pronto contornos, contrastes, colores y formas, rápidamente aprenden si sus juguetes están sonriendo o están tristes. E incluso asignan sentimientos a objetos cuando estos parecen formar un rostro, un fenómeno llamado pareidolia.

Pero también hay juguetes especializados que les acompañan mientras descubren todas las emociones, como el Monstruito caritas divertidas, que enseña a los pequeños el divertido juego de que «los monstruos también tienen sentimientos». Con solo darle un golpecito, el niño puede hacer que la carita del monstruito gire para ver cómo es cada sentimiento y cómo suena, aprendiendo así sobre las emociones y las expresiones personales.

Poco a poco matizan entre los diferentes sentidos que los adultos y otros bebés les transmiten, imitándolos y aprendiendo en el proceso cómo sonreír cuando están contentos, o cómo poner cara triste cuando la comida no les gusta.

E incluso son capaces de hacer algo tan increíble como pillar una mentira cuando un adulto les hace un truco de magia y esconde una moneda. ¡Te pillé, y es por cómo sonreías con los ojos!

Imágenes | iStock/aywan88iStock/BorupFotoiStock/g-stockstudio