.
Contenidos contratados por la marca que se menciona

La rutina es la mejor forma de conseguir que nuestro bebé se relaje y disfrute de un sueño placentero que le permita descansar. Para lograr crear el hábito del sueño, el juego simbólico es una manera sencilla y eficaz de que los peques disfruten del momento de ir a la cama.

La rutina del sueño, un hábito importante

Dormir es una función vital para todas las personas. En el caso de los niños, un buen descanso es fundamental para poder desarrollarse y crecer, para que puedan jugar y su estado de ánimo sea positivo.

Las rutinas y los hábitos aportan seguridad a los niños, ayudándoles a adaptarse al mundo que les rodea y a los diferentes momentos del día a día. El sueño no es una excepción.

LOS HÁBITOS Y LAS RUTINAS AYUDAN A DORMIR AL BEBÉ

Dormir también se enseña y se aprende. Y como el resto de aprendizajes, requiere un periodo de práctica. Por eso es importante que seamos constantes, tengamos paciencia y no tiremos la toalla a las primeras de cambio.

Hay muchos elementos que nos pueden ayudar en la tarea de enseñar a dormir al bebé proporcionándole un hábito. Podemos conseguir que nuestro bebé se duerma solo y a la misma hora todos los días apoyándonos en una correcta rutina diaria, practicando el juego simbólico y creando un ambiente relajante.

El juego simbólico: un aliado eficaz

El juego simbólico es la herramienta fundamental de aprendizaje que utilizan de forma natural los niños durante toda la primera infancia, reflejando en sus juegos lo que observan que sucede a su alrededor.

Se basa en la imitación del entorno y de las personas que el niño tiene como referencia. De forma natural, un niño pequeño siempre imitará a sus padres mientras juega. También simulará hacer con sus juguetes lo mismo que ve hacer a los adultos que le rodean. Y así es como podemos aprovechar el juego de roles para enseñarle.

PODEMOS TRANSFORMAR LA RUTINA DEL SUEÑO DEL BEBÉ EN UN JUEGO

Los peluches son juguetes afectivos especialmente buenos para enseñar a los pequeños hábitos y rutinas. Por ejemplo: podemos utilizar el peluche o el muñeco favorito de nuestro hijo como elemento educativo.

Si nos llevamos el juguete de paseo, al baño, le damos de cenar y lo acostamos, nuestro bebé crecerá y aprenderá el ritual del sueño jugando. Después asumirá nuestro rol y cuidará él solito de su muñeco, repitiendo uno a uno todos los pasos que le hemos enseñado que conforman la rutina del sueño.

El ambiente adecuado para que el bebé duerma

Para favorecer el descanso del bebé, debemos mantener su habitación tranquila y en unas condiciones óptimas. Para empezar, podemos fijarnos en la temperatura.

LA MÚSICA, LAS PROYECCIONES Y LOS SONIDOS AYUDAN AL BEBÉ A DORMIR

Una habitación demasiado caliente o demasiado fría afecta a la calidad del sueño. La mayoría de los expertos recomiendan una temperatura en el dormitorio del bebé entre los 18 y los 20 grados y desaconsejan sobrepasar los 22ºC.

Asimismo, evitar los sonidos estridentes y bajar la intensidad de la luz son factores igualmente importantes. La música suave, las proyecciones y los sonidos relajantes ayudan a los bebés a serenarse y a conciliar el sueño.

También podemos acostumbrar a nuestro bebé a dormirse todos los días con un proyector musical como el Proyector de ositos dormilón de Fisher-Price. Así conseguiremos que se relaje y se vaya durmiendo poco a poco observando su proyección de estrellas.

A la mayoría de los niños pequeños no les gusta dormir completamente a oscuras y les cuesta dormirse solos. Por eso el proyector también cuenta con una luz quitamiedos que cambia de color y un osito portátil al que el bebé puede abrazar para dormir.

Por ejemplo, cuando llegue la hora de irse a la cama podemos decirle a nuestro pequeño: “venga, vamos a la cama que el Señor Osito ya está bostezando y tiene sueño”. Así, el pequeño y su osito se irán a dormir juntos cada noche.

El ritual del sueño del bebé, paso a paso

Antes de llevar al bebé a la cuna o a la cama, es importante seguir siempre los mismos pasos. De esta manera iremos creando nuestra propia y personal rutina de sueño, que inducirá un estado de serenidad y relajación propenso para que el niño se quede dormido cuando llegue su hora.

Estos son algunos consejos que podemos tener en cuenta para que nuestro bebé tenga unos dulces sueños.

  • Comenzar la rutina nocturna por la tarde, sacando al bebé a dar un paseo o llevándole al parque. También podemos organizar en casa una agradable sesión de juegos y actividades para que pueda gastar el exceso de energía.
  • Bañar al bebé siempre a la misma hora, generalmente antes de darle la cena. El agua y el juego en el medio acuático les reconforta y relaja mucho.
  • Después del baño le podemos dar un pequeño masaje con su crema o aceite hidratante, con caricias y movimientos lentos y a ser posible con aromas relajantes como la lavanda.

HACER TODOS LOS DÍAS LO MISMO Y A LA MISMA HORA CREA EL RITUAL DE SUEÑO DEL BEBÉ

  • Al vestir al bebé con su pijama, es importante que nos tomemos nuestro tiempo para hablarle en voz baja o seguir haciéndole caricias. La idea es que todas las acciones previas al sueño sean tranquilas.
  • También es recomendable que el bebé cene siempre a la misma hora. Si aún toma pecho o biberón, podemos acariciarle suavemente la mejilla mientras come. Asimismo, es necesario asegurarnos de que expulsa bien todos los gases para que la tripita no le moleste durante la noche y pueda conciliar bien el sueño.
  • Atenuar las luces de su cuarto o activar un proyector para generar un ambiente agradable e idóneo para su descanso.
  • En lugar de meterle en la cuna inmediatamente, podemos mecer al bebé en brazos y cantarle una nana en su habitación, tranquilamente, sin prisas ni estrés. También podemos ponerle música o sonidos relajantes.
  • Cuando notemos que el bebé está relajado, es el momento de arroparle y esperar silenciosamente a que cierre los ojitos y se duerma.

Lo mejor para que el ritual sea efectivo es tener muy claro qué tipo de rutina podemos mantener a diario a la hora de hacer dormir a nuestro bebé. Sea cuál sea la que establezcamos, no debe estresarnos ni a nosotros ni al pequeño.

Por este motivo, si algunas actividades o sus horarios no cuadran con el resto de hábitos de la familia, lo mejor es sustituirlas por otras y mostrarnos pacientes pero constantes con la sucesión de acciones elegida.

Poco a poco, y con el apoyo del juego simbólico, nuestros esfuerzos darán sus frutos y el bebé asociará todo el proceso con la hora de dormir. Y así, día tras día, irá acostumbrándose a las actividades nocturnas y estas formarán parte de su rutina diaria.

Imágenes | iStock / javi_indy / Fisher-Price / Halfpoint.