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Aunque parezca increíble, hay muchos juegos con los que un bebé puede aprender conceptos básicos de matemáticas mientras se divierte. Las actividades de clasificación, los cubos con formas geométricas, las cajas con agujeros de diferentes formas, los ábacos o los vasitos medidores son solo algunos de los instrumentos de manipulación sencillos que podemos utilizar para fomentar su aprendizaje.

La mejor forma de enseñar matemáticas a los niños desde la primera infancia es buscar materiales de juego que nos permitan combinar el aprendizaje con la diversión.

Las siguientes actividades desarrollan el razonamiento lógico de los más pequeños de la casa, al tiempo que les permiten adquirir sus primeras nociones matemáticas. Las pueden realizar los niños a partir de los 6 meses de edad, momento en el que ya pueden mantenerse sentados con la espalda erguida mientras manipulan objetos con las manitas.

Actividades de clasificación de elementos

La habilidad de clasificación es el primer paso hacia el aprendizaje de conceptos matemáticos importantes. Los niños clasifican constantemente objetos, ideas, sonidos, olores o sabores en grupos o categorías según las características que tienen en común.

Esta es una actividad tan sencilla como entretenida para los niños. Consiste en buscar objetos que sean seguros y manejables para ellos. Podemos utilizar juguetes como bolas o bloques de colores, o cosas que tengamos por casa como por ejemplo frutas.

LOS NIÑOS CLASIFICAN CONSTANTEMENTE OBJETOS, IDEAS, SONIDOS O SENSACIONES

La actividad consiste en despejar una amplia zona del suelo y dejar una cantidad razonable de objetos al alcance del niño para que pueda recogerlos y clasificarlos según su forma, tamaño, color o categoría a la que pertenecen.

Este sencillo ejercicio le permitirá explorar a sus anchas y comenzar a distinguir los diferentes elementos. También podemos poner frente a él un par de cestas o cajas vacías para que introduzca los objetos en ellas.

Es conveniente empezar por acotar la gama a tan solo un par de grupos de elementos y ofrecerle los mismos objetos, pero de diferente color o dos grupos de objetos diferentes. Por ejemplo: tres bolas rojas y tres bolas azules para que pueda clasificarlas por colores, o tres plátanos y tres naranjas para que pueda agrupar los objetos por categorías.

A medida que el niño vaya creciendo o ganando habilidad en el juego, podemos introducir más diferencias entre los objetos o ampliar el número de estos. Con el tiempo, también podemos trasladar la actividad a la vida cotidiana y enseñarle a clasificar como parte de la rutina diaria. Por ejemplo, los niños pueden clasificar su ropa por colores mientras ordenamos el armario con ellos, sus juguetes mientras recogen o los objetos para reciclar que tengamos en casa.

Apilables para aprender a secuenciar y a distinguir tamaños

Hay muchísimos tipos diferentes de juguetes apilables: pirámides de aros, columnas de cilindros, cubos para ordenar según su tamaño… Con todos ellos, los niños trabajan la motricidad fina y la coordinación óculo-manual, pero también las secuencias de elementos y conceptos como grande-pequeño, corto-largo o bajo-alto.

LOS NIÑOS APRENDEN GEOMETRÍA ESPACIAL JUGANDO

Al tener que manipular en el aire con sus manitas objetos con volumen y peso, encajar unos con otros (o unos sobre otros) y/o encontrar su posición correcta en relación a un conjunto, los niños también desarrollan las nociones de orientación espacial y espacio tridimensional, dos aspectos de la geometría espacial o geometría de los cuerpos sólidos.

Esta rama de la geometría que se encarga del estudio de las figuras geométricas voluminosas que ocupan un lugar determinado en el espacio. Una parte del conocimiento matemático con la que los niños entran en contacto desde sus primeros meses de vida.

Juego de encaje de formas: una de las actividades más completas

Este tipo de juego, aunque de los más sencillos, es una de las actividades que más conocimientos les aporta durante la primera infancia. Además de permitirles mejorar la motricidad fina y enseñarles el reconocimiento de colores, les proporciona muchos conocimientos matemáticos sencillos: tamaño, reconocimiento de formas, figuras geométricas, volúmenes, concepto de unidad y de grupo, de espacio, concepto de lleno-vacío, geometría espacial, etc.

LOS ENCAJABLES DE FORMAS SON UNO DE LOS JUGUETES QUE MÁS BENEFICIOS APORTAN

El clásico juguete de encajar bloques, como los Bloques infantiles de Fisher-Price ofrece todo un mundo de posibilidades a los bebés. Incluye diez coloridos y robustos bloques que les enseñan las formas y los colores mientras los agrupan, apilan y encajan en las ranuras de la tapa del cubo.

Al coger los bloques y encajarlos en las aperturas superiores de la tapa del cubo, el niño también practica la motricidad fina, refuerza la coordinación visual-manual y ejercita la destreza. Al mismo tiempo, desarrolla su pensamiento lógico y ejercita su capacidad de resolución de problemas.

Vaciando o llenando el cubo los niños pueden aprender fácilmente y de forma práctica los conceptos de lleno y vacío, volumen y capacidad. Además, es un juguete compacto y ligero que dispone de una práctica asa para que pueda transportarlo y jugar con él donde quiera.

Y a medida que el niño crece, podemos utilizar los bloques para enseñarle a contar del uno al diez mientras los va introduciendo en el cubo. De esta forma, aprenden matemáticas mientras se divierten.

Manipular bloques con forma de figuras geométricas

Incluso las figuras geométricas más sencillas ayudan a los niños a familiarizarse con las formas y a entender que los sólidos tienen dos propiedades fundamentales: volumen y área de superficie.

VOLUMEN, SUPERFICIE Y CAPACIDAD SON CONCEPTOS QUE SE APRENDEN JUGANDO

Asimismo, las figuras geométricas que están huecas pueden albergar en su interior otros cuerpos en una cantidad que recibe el nombre de capacidad.

Y de esta forma, mediante la manipulación de cuerpos geométricos (esferas, cuadrados, rectángulos, triángulos, etc.) los niños asimilan que existe una relación directa entre la capacidad de un cuerpo y el volumen que este ocupa. Para ellos es fácil entender que en un cajón grande y voluminoso, por ejemplo, caben muchas más cosas que en uno pequeño.

Aprender a contar mediante el juego

Varias unidades de un mismo objeto nos pueden servir para ayudar a los niños menores de dos años a aprender a hacer cuentas cortas. Un ábaco de cuentas grandes, bloques de plástico o madera, frutas, pelotas o incluso una caja de galletas son materiales sencillos y fáciles de encontrar que proporcionan muchas horas de juego educativo a los más pequeños de la casa.

Si cada vez que, por ejemplo, encajamos un bloque o lo apilamos, vamos pronunciando “uno, dos, tres”, al final el niño acabará por imitarnos, asociará la enumeración a dicha actividad y expresará verbalmente la cuenta matemática tan pronto como comience a decir sus primeras palabras.

ENUMERAR BLOQUES MIENTRAS SE APILAN O ENFILAN ENSEÑA A CONTAR A LOS NIÑOS

A medida que las habilidades matemáticas del niño se van ampliando, podemos ampliar también el número de objetos que debe enumerar. Al principio, tres galletas, después seis, luego diez, más tarde una docena, etc.

De esta forma el niño no tendrá la sensación de estar “estudiando”, pero las matemáticas formarán parte de su vida desde su primera infancia. De manera progresiva, los conceptos aprendidos mediante el juego irán incorporándose a su vida cotidiana y constituirán la base de todo su posterior aprendizaje, mucho más amplio y complejo.

Cubos o vasitos medidores

A los niños les encanta jugar con agua y arena. No hay actividad más placentera y relajante para ellos que llenar cubitos o vasito de plástico con agua o arena y volcarlos para vaciarlos y poder empezar de nuevo.

Con esta sencilla tarea los niños aprenden de manera muy visual y casi instantáneamente lo que significa que algo esté lleno o vacío, aunque aún no sean capaces de expresarlo con palabras.

TAMBIÉN ES POSIBLE EXPERIMENTAR CON LA GRAVEDAD JUGANDO

De esta forma se familiarizan con algunos conceptos físicos como los de peso, velocidad, tiempo y/o gravedad y pueden observar el comportamiento de elementos naturales como el agua y la tierra.

Así que fomentar este juego en el arenero del parque o durante la hora de la ducha, además de divertirles les proporciona muchísimos beneficios pedagógicos.

Las matemáticas forman parte de nuestra vida cotidiana y se encuentran presentes en prácticamente todas las actividades de nuestro día a día. Por eso, es importante que familiaricemos a los niños lo antes posible con ellas. Y la mejor forma de aprender durante la infancia es divertirse jugando, explorando y experimentando.

Imagen / iStock / siaivo / Melpomenem.