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Cuando nuestros pequeños intentan dar sus primeros pasos, se muestran inseguros y cautelosos y buscan puntos de apoyo para poder trasladarse de un lugar a otro. Te enseñamos cómo ayudarles en esta etapa que constituye uno de los hitos más importantes de su desarrollo.

¿A qué edad comienzan a buscar los niños un punto de apoyo?

Después de un tiempo gateando, los niños muestran la necesidad de ponerse de pie agarrándose a todo lo que encuentran. Esta es una clara señal de que ya quieren empezar a andar.

AUNQUE EL ENTORNO INFLUYE, CADA NIÑO ELIGE EL MOMENTO EN EL QUE COMIENZA A ANDAR

El deseo de incorporarse para caminar suele manifestarse entre los 12 y los 18 meses, pero depende de cada niño cuándo dar los primeros pasos.

Algunos bebés hacen sus primeros intentos antes de los 10 meses. Otros, en cambio, se sienten tan a gusto gateando que les cuesta un poco más empezar a andar.

Tanto en unos casos como en otros, la inestabilidad de su aparato motor les genera inseguridad. Por eso todos buscan un punto de apoyo estable que les permita incorporarse y dar sus primeros pasos.

La misión de los padres en esta etapa evolutiva tan importante para sus pequeños es la de acompañarles infundiéndoles seguridad y prestándoles ayuda cuando lo necesiten.

¿Debemos enseñarle o es mejor dejar que aprenda solo?

Esta es una de las preguntas que más nos hacemos los padres cuando llega el momento. ¿Debemos ayudar al pequeño a dar sus primeros pasos? ¿O es mejor dejarle libertad para que decida qué momento es el más adecuado?

La libertad y la independencia que supone aprender a caminar no es un logro sencillo de obtener. Si bien cada niño escoge el momento en el que se siente preparado para intentarlo, la forma en que lo hace y el ritmo al que desea practicar, los padres debemos ser su orientación y su apoyo.

EL ESPACIO DESPEJADO Y LOS PUNTOS DE APOYO FAVORECEN EL INICIO DE LA MARCHA

En nuestras manos está mantener el bebé en un entorno protegido y libre de peligros ante una posible caída, procurando que el espacio esté despejado de obstáculos y objetos que puedan dañarle si se cae.

Comenzar a caminar antes o después depende tanto del niño como de los estímulos que reciba y de su entorno. Por eso, proporcionándole los materiales adecuados podemos incentivarle para dar sus primeros pasos y hacer que gane seguridad en sí mismo para seguir practicando y mejorando esta habilidad.

En esta etapa, es aconsejable incorporar en su entorno elementos de apoyo, estímulo y desplazamiento adecuados para su edad. Los juguetes de empuje con ruedas como la Cebra parlanchina primeros pasos de Fisher-Price son una gran ayuda para los pequeños ya que están especialmente diseñados para prestarles un apoyo seguro que aliente y permita sus avances.

Este juguete de movimiento estimula la curiosidad innata y el deseo natural del niño de explorar su entorno moviéndose y desplazándose por él. Sus múltiples juegos interactivos con luz y sonido son también un estímulo sensorial y le permiten reforzar su aprendizaje y sus capacidades cognitivas, al tiempo que el uso del andador fortalece los músculos de sus piernas.

De esta forma, los niños pueden descubrir, tocar, experimentar y ganar cada vez más autonomía en sus movimientos a medida que practican el desplazamiento y refuerzan su aparato psicomotor.

La conquista de la autonomía

Cuando comienzan a desplazarse por su cuenta, los niños también empiezan a tener mucha más conciencia del espacio que les rodea y un mayor deseo por explorarlo.

LA CONQUISTA DEL ESPACIO ES UN HITO EVOLUTIVO EN EL DESARROLLO DEL BEBÉ

A medida que avanzan en sus progresos y se sienten cada vez más estables y seguros, serán cada vez más conscientes de su entorno y se mostrarán más independientes y resolutivos, intentando conquistarlo y descubrir nuevos rincones.

En el plano motor, caminar les permite alcanzar la madurez evolutiva suficiente como para ser conscientes de sí mismos, de su propio cuerpo y sus capacidades físicas, perfeccionándolas cada vez más.

A nivel emocional y cognitivo, el bebé puede escoger por primera vez su rumbo y dirección, sin tener que depender de sus padres para que le lleven donde quiera. Sus habilidades le emocionan, aumentan su autoestima, le dan independencia y le estimulan para continuar creciendo.

Imágenes | Pixabay / StockSnap | iStock / FamVeld / Fisher-Price / Avatar_023.