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El juego libre y espontáneo es un pilar fundamental para el aprendizaje de los niños durante la primera infancia. Los niños aprenden jugando. También mediante el juego, asimilan cómo funciona el mundo que les rodea y se conocen mejor a sí mismos. Por eso, es esencial entender la importancia del juego libre para su desarrollo. Te explicamos por qué es clave dejar que los niños desarrollen, a su propio ritmo, la curiosidad y adquieran sus primeras habilidades mediante la exploración y el auto descubrimiento.

El juego libre consiste en dejar al niño guiarse por su propio instinto, sin forzar su ritmo ni imponerle actividades, objetivos o métodos. El juego libre y espontáneo es especialmente importante durante sus primeros años de vida.

La importancia del juego libre

Hay muchas teorías que solo aconsejan a los adultos intervenir en la actividad lúdica de los niños si se produce alguna situación peligrosa o frustrante para ellos.

LA CURIOSIDAD INNATA DE LOS NIÑOS LES AYUDA A APRENDER CUANDO JUEGAN LIBREMENTE

Mediante el juego los niños experimentan y exploran el mundo que les rodea, interactúan con los objetos, aprenden su utilidad, desarrollan distintas habilidades, asumen diferentes roles, practican, imitan, expresan sus emociones y su personalidad, ensayan, asimilan y comprenden.

En definitiva: los niños aprenden jugando. No juegan para aprender, pero sí aprenden mientras juegan. Y para que el juego cumpla realmente su cometido y el niño sienta curiosidad por ejercerlo, nada mejor que este sea libre aunque los padres intervengan en aquellas situaciones en las que sea necesario.

El rol del adulto: en qué momento debemos intervenir

Los niños necesitan que se respete sus necesidades de juego y se les de tiempo y espacio para desarrollarlas. El papel del adulto puede ser el de acompañante y supervisor. Esto no quiere decir que no podamos jugar con el niño. Al contrario, la presencia o compañía de los padres en el juego les proporciona un apoyo emocional primordial para su desarrollo.

Sin embargo es conveniente respetar su ritmo sin agobios ni prisas. Todo esto significa dejar libertad de espacio y movimiento a los pequeños, para que puedan jugar con su cuerpo o sus juguetes, manipulando los objetos sin reglas ni límites, ya que el juego no pautado en la infancia es sinónimo de aprendizaje.

SI OBSERVAMOS CON ATENCIÓN DESCUBRIREMOS LAS COSAS QUE DESPIERTAN EL INTERÉS DE NUESTRO HIJO

Por supuesto, podemos interferir en su juego en el caso de que sea necesario. Por ejemplo: si son varios niños y surge entre ellos algún conflicto, si hay una hora límite a partir de la cual debemos realizar otra actividad (como la comida, la siesta o el baño), si usa el material de forma inadecuada o en el caso de que el propio niño lo pida.

Pero si no se da una de esta situaciones, es mejor mantenernos ajenos pero atentos a las cosas que despiertan un mayor interés en nuestros hijos. Así podremos estimularles mediante las correctas herramientas y actividades.

A través del juego con ellas, asimilan el aprendizaje de manera mucho más eficaz. La Pirámide balanceante de Fisher-Price, por ejemplo, es un juguete estructurado con un objetivo muy claro (ordenar los aros de mayor a menor), pero al mismo tiempo permite al niño explorar los colores, formas y tamaños a su manera, sin pautas ni prisas.

También pueden descubrir el principio de causa y efecto (“si empujo la pirámide, esta se balancea”), meter el pie en un aro, tumbar la pirámide, apilar los aros de diferentes formas o hacer sonidos con ellos. Como juego de encaje y clasificación, les ofrece un reto estimulante y divertido a partes iguales.

Explorar y descubrir el mundo que les rodea

La exploración y el autodescubrimiento es la actividad favorita de los niños durante toda la primera infancia. Solo a través de sus propios logros los niños pueden sentirse cada vez más motivados para seguir descubriendo cosas nuevas.

LA EXPLORACIÓN DEL ENTORNO ES VITAL PARA EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS

Los niños necesitan procesar todo lo aprendido mediante el juego. El exceso de estímulos, la sobrecarga de actividades y las prisas no les ayudan. A cambio, podemos ofrecerles los estímulos adecuados para que desarrollen sus habilidades jugando.

Los materiales de juego como el Gimnasio Piano Pataditas de Fisher-Price fomentan el juego libre y el descubrimiento en los más pequeños de la casa. Su piano les ayuda a desarrollar la motricidad gruesa y a descubrir la relación causa-efecto ya que les premia con música cada vez que dan una patadita a las teclas.

Su gama de colores, sus contrastes, las diferentes texturas de sus materiales y su espejito estimulan los sentidos de nuestros hijos e incitan, precisamente, a la exploración y el autodescubrimiento.

Por otra parte, los juguetes móviles del gimnasio fomentan su curiosidad y le animan a descubrir y explorar sus formas y texturas. Además, es un juguete evolutivo que se va a adaptando al crecimiento del niño ya que permite varias posiciones y su piano es extraíble.

El juego libre permite el desarrollo psicomotor, cognitivo y afectivo necesario para el crecimiento del niño y su integración social. Todo lo que aprenden mediante el juego lo asimilan mejor, de forma más rápida y efectiva.

Imágenes | iStock / demiccs / Poike.