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En la etapa preescolar el desarrollo cognitivo de los niños alcanza muchos hitos. Ellos cambian y también lo hacen sus necesidades. Te contamos cómo ayudarles, paso a paso, en el proceso.

Desarrollo del lenguaje y nuevas habilidades

Los niños de 3 a 6 años desarrollan rápidamente la habilidad del lenguaje, y esta les abre nuevas puertas a otros aprendizajes. Por ejemplo, los pequeños expresan mejor su voluntad y aumentan sus habilidades sociales.

LOS NIÑOS DE 3 A 6 AÑOS BUSCAN NUEVOS DESAFÍOS

Gracias a ello, su capacidad de cooperar con otros niños y compañeros de juegos aumenta y las posibilidades de aprendizaje se multiplican, ya que entienden mejor las explicaciones de los adultos y cómo funciona el mundo que les rodea.

También empiezan a conocerse a ellos mismos poniendo a prueba sus propios límites y buscando nuevos retos físicos, cognitivos y emocionales. La etapa preescolar se caracteriza por una mayor iniciativa, curiosidad, deseo de explorar y de descubrir.

El lenguaje, que es la base del pensamiento estructurado, les permite cambiar su forma de pensar. Ya son capaces de entender y seguir instrucciones, de jugar con reglas y comienzan a formar el pensamiento crítico.

También se involucran más en el mundo de los adultos, interactuando cada vez más con ellos y mostrando un mayor deseo de participación dentro de su entorno, emprendiendo actividades que puedan realizar con sus padres o hermanos mayores.

El juego activo, una herramienta de aprendizaje

El juego en la edad preescolar debe dar al niño la oportunidad de hacer elecciones y enfrentar nuevos retos, facilitarle la comprensión de instrucciones sencillas y establecer unos límites claros.

LOS PREESCOLARES REQUIEREN JUEGOS QUE LES ESTIMULEN Y LES ANIMEN A MOVERSE Y ACTIVAR LA MENTE

Es importante que fomentemos el juego activo en esta etapa. Al involucrarse y participar en las actividades, los niños satisfacen sus nuevas necesidades evolutivas.

También lo es que las horas de juego a esta edad incluyan la estimulación de distintos sentidos. Esto les permite aprender e interiorizar los conceptos como mucha más rapidez y facilidad.

Movi Superrobot de Fisher-Price anima a los niños a moverse y activar su mente a la vez, aprendiendo mientras se divierten. Les enseña a seguir instrucciones y llevar a cabo razonamientos críticos sobre el mundo que les rodea mediante preguntas y divertidos juegos.

Así los pequeños participan de un aprendizaje interactivo mientras se divierten bailando y moviéndose con Movi, que tiene 360 grados de movilidad para poner en marcha a los niños, o aprenden a reconocer emociones observando las expresiones cambiantes de la carita del robot.

Aprender límites y rutinas de forma divertida

Aprender dónde están los límites y saber seguir instrucciones son pilares importantes para un niño de esta edad, tanto en los juegos como en su vida práctica. Las rutinas y los hábitos se aprenden mejor jugando. De esta forma, además de aportarles estabilidad emocional, les resultan amenos y divertidos.

APRENDER A SEGUIR INSTRUCCIONES ES MUCHO MÁS DIVERTIDO JUGANDO

Mediante la interacción con sus juguetes, los niños preescolares pueden aprender cosas tan importantes como compartir, jugar en equipo, seguir instrucciones, mejorar sus habilidades de comunicación, desarrollar su vocabulario e incluso aprender otros idiomas.

Por eso recomendable incluir un tiempo de juego en el horario diario de los pequeños. Al igual que tienen un horario fijo para las comidas, las tareas propias de su edad o las horas de descanso, es positivo para ellos dejarles disfrutar de tiempo libre suficiente para que puedan practicar todas sus habilidades e interiorizar nuevos conocimientos jugando.

De esta forma ayudamos a que el niño experimente a sus anchas y explore su mundo interior, donde el único límite está en su imaginación. Así combinamos los aspectos más rudimentarios y estrictos de su formación con aquellos que más fomentan su libertad y creatividad.

Las actividades lúdicas también sirven para fomentar el diálogo familiar y reforzar al niño en sus aprendizajes. Reconociéndole las cosas que hace bien durante el juego aumentamos las posibilidades de que las repita a menudo.

De esta manera, guiaremos su desarrollo respetando y atendiendo sus necesidades, que son cada vez más variadas y complejas.

Durante esta fase se dan cambios importantes y emocionantes que transforman de bebés a niños a nuestros hijos. Al fin y al cabo, la etapa preescolar es también la etapa de la niñez temprana.

Imágenes | iStock / Choreograph / Evgenyatamanenko / Fisher-Price.