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La autonomía confiere a los niños seguridad en sí mismos. Les hace ser conscientes de sus capacidades y aceptar sus limitaciones, confiar en sus habilidades, sentirse seguros, saberse queridos y ser independientes.

Por qué es importante que los niños sean autónomos

El desarrollo de los hábitos de autonomía personal incide en las actitudes, la personalidad, las habilidades y también en el desarrollo de la autoestima y la socialización de los más pequeños.

LA AUTONOMÍA REFUERZA LA AUTOESTIMA Y LAS CAPACIDADES DE LOS NIÑOS

Cuando alcanzan la etapa de sedestación y después, al comenzar a gatear, muchos bebés se convierten en auténticos exploradores. Sin embargo a otros les cuesta más renunciar a la seguridad que ofrecen los brazos de sus padres.

Tanto para unos como para otros, educar en autonomía les ofrece muchas ventajas. Al confiar más en sí mismos y sus propias habilidades, sientan las bases de su personalidad y adquieren seguridad para ser autosuficientes, encarar las actividades que se les proponen, superar las dificultades, afrontar las equivocaciones con actitud positiva y aprender de los errores.

Desarrollar la autonomía jugando

Las actividades y los juegos que potencian la independencia de los pequeños mientras se divierten jugando son perfectos para reforzar el aprendizaje en autonomía de los niños.

LOS JUEGOS QUE NO REQUIEREN LA GUÍA DE UN ADULTO REFUERZAN LA CONFIANZA EN SÍ MISMOS DE LOS NIÑOS

Los juguetes ayudan a los pequeños a entender mejor el mundo que les rodea y cómo funcionan las cosas que hay en él.

Cuando se sienten capaces de hacerlos funcionar por ellos mismos, su mismo logro les confiere seguridad y confianza para seguir aprendiendo y avanzando.

Los juguetes interactivos como el Perrito primeros descubrimientos de Fisher-Price y la Perrita primeros descubrimientos de Fisher-Price permiten a los niños explorar, descubrir y aprender a su propio ritmo sin la guía de un adulto.

Al manipular sus botones, el niño comprende la relación causa-efecto mientras descubre cómo activar luces, sonidos, frases y música que favorecen su aprendizaje sensorial y cognitivo.

Actividades que potencian la autonomía

La ayuda de los adultos es importante para que los niños adquieran hábitos que les permitan ser autónomos en aspectos tales como la alimentación, el sueño, la higiene, el vestirse o el orden.

LAS RUTINAS Y LOS HÁBITOS AYUDAN A EDUCAR EN AUTONOMÍA

Este aprendizaje se realiza mediante la repetición de tareas de forma rutinaria acostumbrando, por ejemplo, a los niños a guardar sus juguetes, lavarse las manos o comer solos de forma diaria.

Para conseguirlo, les propondremos actividades relacionadas con cada uno de estos aspectos, teniendo siempre en cuenta su edad, su grado de habilidad y su nivel de autonomía. Puede que el pequeño aún no sea capaz de vestirse completamente solo, pero si ya puede ponerse los zapatos de velcro es bueno que practique y lo haga sin ayuda.

Consejos para educar niños autonónomos

Educar en autonomía requiere tiempo y paciencia. Es un proceso lento y gradual que dura toda la vida. Aunque explicarle a un niño cómo atarse los zapatos es más costoso que atárselos, debemos considerar ese tiempo como una inversión en su educación.

Las rutinas y la cotidianidad son fundamentales para que nuestros hijos adquieran los hábitos adecuados. Si queremos que los niños se laven los dientes, repetiremos esta acción después de cada comida y todos los días.

LA REPETICIÓN Y LA PRÁCTICA DIARIA SON LAS CLAVES PARA CONQUISTAR LA AUTONOMÍA

Debemos empezar probando a enseñarles cosas para las que creamos que ya están preparados. Normalmente ellos mismos comienzan a mostrarse interesados en determinadas tareas tarde o temprano.

La primera vez que nos piden sujetar ellos mismos la cuchara, seguramente acabemos limpiando el suelo del salón, pero si nunca nos arriesgamos ellos tampoco tendrán la oportunidad de hacerlo cada vez mejor.

Mostrarles confianza, animarles y celebrar sus progresos restándole importancia a los errores es un factor fundamental para progresar. Al final todos los seres humanos terminamos aprendiendo por repetición.

El refuerzo positivo también es una buena medida y una estupenda manera de recompensarles por sus esfuerzos. A medida que los pequeños vayan adquiriendo los hábitos, podemos ir eliminando ese refuerzo para que el acto adecuado se produzca sin la recompensa, y así la conducta quedará automatizada dentro su rutina diaria. Lo más importante es tener una continuidad en el proceso.

Por supuesto, este proceso también depende del grado de madurez del niño, y cada niño madura a ritmos distintos. Pero de cualquier forma, el ejemplo y la educación que reciba de sus padres es el factor más importante a la hora de adquirir esos hitos en su autonomía personal.

Imágenes | Unsplash / Aaron Mello | iStock / LuminaStock / Fisher-Price / bowdenimages.