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Los bebés asimilan su entorno a través de los sentidos. El desarrollo sensorial es la experimentación que el niño tiene a través del oído, la vista, el tacto, el olfato y el gusto, y constituye la base de todo el posterior aprendizaje perceptivo y cognitivo o intelectual. Te explicamos en qué consiste y cómo puedes fomentar el desarrollo de tu bebé estimulando sus cinco sentidos.

En marcha desde el vientre materno

El desarrollo sensorial implica todos los canales por donde el niño recibe la información de su entorno: los colores, las luces, las formas, los olores, los sabores, los sonidos… Gracias a él los bebés también pueden familiarizarse con su propio cuerpo y aprender a distinguir diferentes sensaciones de hambre, de calor, de frío, etc.

Se inicia en el útero y continúa durante meses después de su nacimiento. Los recién nacidos ya diferencian algunos sabores y utilizan el sentido del olfato para encontrar alimento y consuelo en los olores familiares como los que desprenden su papá y su mamá.

LOS SENTIDOS PROPORCIONAN SENSACIONES E INFORMACIÓN AL BEBÉ

A medida que el niño va desarrollando también la visión, comienza a ser capaz de enfocar y fijar la mirada, así como de seguir con la vista objetos móviles. Su sentido de la vista se hará cada vez más agudo y nítido.

En poco tiempo, los bebés se sienten atraídos por dibujos, fotografías y objetos con muchos contrastes y colores brillantes.

Las luces y sombras, las formas en blanco y negro, los objetos móviles y los rostros humanos también llaman mucho su atención.

El desarrollo del sentido del tacto es un tacto peculiar, ya que se inicia en la boca. Por eso los niños pequeños se llevan todos los objetos que encuentran a ella. Posteriormente se extiende gradualmente hasta abarcar todo el cuerpo.

En cuanto a la audición del bebé, está ligeramente amortiguada durante las primeras semanas de vida para permitirle realizar una transición gradual de los sonidos atenuados del útero al ruidoso mundo exterior.

El desarrollo sensorial a través del juego

En este, como en otros aprendizajes, el juego se revela como la herramienta más útil. El juego sensorial ofrece al bebé experiencias significativas y estimulantes a través de las cuales se amplía su conocimiento del medio. También le permite ser consciente de sus propias capacidades y fomenta su desarrollo cognitivo.

EL JUEGO TAMBIÉN ES UN ELEMENTO CLAVE EN EL DESARROLLO SENSORIAL DEL BEBÉ

Los juguetes especiales para bebés de corta edad con divertidos colores y diferentes texturas captan en seguida su interés visual. Como el Elefante Activity de Fisher-Price, un juguete especialmente diseñado para desarrollar las habilidades sensoriales de los más pequeños de la casa.

Las formas de animales, como la del elefante, aportan seguridad y bienestar al pequeño. Y al ser un juguete con multitud de elementos de manipulación (espejo, cascabeles, sonidos crujientes, mordedor…), favorece el ejercicio de manos y dedos con el que se desarrolla la motricidad fina del niño.

El desarrollo de los sentidos: la antesala de todo el aprendizaje

Gracias a la inmensa cantidad de información que les proporcionan sus cinco sentidos, los niños pueden adaptar sus respuestas a las condiciones del medio o del entorno. Por tanto, es en base al desarrollo sensorial que los pequeños pueden empezar a relacionar conceptos y llevar a cabo acciones inteligentes.

EL DESARROLLO SENSORIAL DEL BEBÉ LE PREPARA PARA TODOS SUS POSTERIORES APRENDIZAJES

Las experiencias físicas que les aportan la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato les ayudan a conocer el mundo que les rodea, a sacar sus propias conclusiones, a aprender cosas nuevas y a desarrollar sus propias preferencias personales.

Por ejemplo: a un bebé puede gustarle sentir la brisa en el rostro, en tanto otro puede preferir evitar la caricia del viento. A un niño le puede divertir jugar a estrujar papeles, mientras otro encuentra mayor placer acariciando tejidos suaves.

La evolución de los cinco sentidos del bebé no solo le ayuda a conocerse a sí mismo, sino que crea una base sólida para posteriores desarrollos cognitivos, físicos e incluso del lenguaje, ya que la capacidad de comunicación está directamente relacionada con el nivel de estimulación del niño.

Las habilidades sensoriales del bebé le sirven de estímulo para desarrollar el aparato motor, así como para evolucionar a nivel socioafectivo. El florecimiento de los sentidos integra los procesos madurativos, de crecimiento y de desarrollo general.

Asimismo, posibilita las funciones cognitivas y afectivas ya que al permitir al pequeño construir un esquema mental de su propia persona y su entorno a través de sensaciones, también se favorece el pensamiento en su totalidad.

Por todos estos motivos, es muy importante que los padres estimulemos los sentidos de nuestros hijos durante toda su primera infancia de forma pausada y sin sobreexcitarles. De esta manera, les permitiremos descubrir a su ritmo todo un mundo de nuevas sensaciones que conformará la llave maestra con la que abrir las puertas de muchas de las siguientes etapas de su crecimiento.

Imágenes | iStock / petrograd99 / Pradit_Ph / Fisher-Price / yaruta / FamVeld.