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El primer año de vida del bebé es una experiencia maravillosa, sin embargo, los diferentes ciclos de sueño de los bebés y los adultos pueden llegar resultar agotadores para los papás. Te ayudamos a comprender las rutinas de sueño del bebé para que adaptarse a ellas sea más fácil.

Cómo serán nuestras noches durante el primer año

Durante los primeros meses de vida del bebé es frecuente que los padres, especialmente los primerizos, se sorprendan ante la cantidad de horas que llega a dormir su pequeño retoño.

Y es que, por lo general, los bebés son capaces de dormir hasta 16 horas al día durante sus primeros meses de vida. Sin embargo, al principio los bebés no distinguen las horas diurnas de las nocturnas e igual pueden pasarse la mañana entera descansando, que demandar nuestra atención durante la noche.

EN LOS 12 PRIMEROS MESES DE VIDA, LOS CICLOS DE SUEÑO DEL BEBÉ CAMBIAN CONSTANTEMENTE

Paulatinamente y de forma natural, los patrones del bebé empiezan a seguir los ciclos de luz y oscuridad. El niño comienza a dormir más seguido por la noche y menos horas durante el día. También parece necesitar más nuestra ayuda para relajarse y quedarse dormido.

A partir del tercer mes, de repente, todo cambia. Aunque el número total de horas que duerme al día sigue siendo mayor que el nuestro, sus horarios y ciclos de sueño son diferentes. El pequeño duerme menos por el día, demanda más atención y puede que le cueste también más conciliar el sueño por la noche.

En esta segunda etapa se inicia un periodo de descubrimiento. El bebé interactúa mucho más y reacciona con alegría ante los sonidos y las imágenes familiares. Ya nos conoce y desea mantenerse despierto para estar con nosotros. Su sueño en este ciclo es profundo y reparador, pero más corto y salpicado de constantes despertares.

A partir de los 6 meses, nuestro bebé entra en una fase de exploración. Tiene un mayor dominio de sus capacidades físicas y está más espabilado. Es probable que ya se siente y pronto comenzará a reptar y a gatear por el suelo. Tiene un nivel mucho más alto de energía, más interés por el mundo que le rodea y pasa muchas más horas despierto.

El constante ejercicio físico fortalece su musculatura y le permite dar sus primeros pasos alrededor del año de vida, momento en el cual las siestas diurnas se reducen a un máximo de dos al día y se asientan sus horas de sueño nocturno.

Cómo compaginar nuestros ritmos con los del bebé

Cada cambio en los ciclos de sueño del pequeño obedece a una necesidad evolutiva diferente que viene marcada por su etapa de desarrollo. Por eso es muy importante adaptarse a su ritmo de la mejor forma posible para todos.

Durante un primer periodo, lo más aconsejable es que los papás aprovechen para descansar tanto como puedan mientras el pequeño duerma. Esto nos permite irnos acostumbrando, paulatinamente, a los nuevos hábitos y horarios de la familia.

LAS LUCES TENUES Y LOS SONIDOS SUAVES NOS AYUDAN A CREAR UNA ATMÓSFERA ADECUADA PARA DORMIR AL BEBÉ

Disfrutar de pequeñas siestas durante el día y organizar las actividades cotidianas de forma que las últimas horas de la tarde sean tranquilas, son recursos que ayudan a sobrellevar mejor las pocas horas de sueño continuas que nos esperan durante la noche.

Poco a poco, la mayoría de los bebés van regulando sus horarios y partir de ese momento, es más fácil compaginar nuestros ritmos. Los padres podemos facilitar la adquisición de los patrones de sueño de manera gradual. Por ejemplo: acostumbrando al bebé a echarse la siesta en lugares con ruido y luz, como el salón. Por el contrario, por la noche reduciremos al máximo la intensidad de estos estímulos.

A medida que el pequeño crece, va necesitando cada vez más nuestra ayuda para adoptar una rutina de sueño adecuada. Los hábitos ayudan a los niños a disponer de un tiempo considerable para realizar actividades que le permiten desarrollarse durante el día, y disfrutar de un merecido descanso por la noche.

Un recurso muy práctico para los padres es utilizar luces tenues y sonidos suaves para crear una atmósfera agradable que reconforte al pequeño y le ayude a relajarse y conciliar el sueño. Con proyectores como el Proyector Osito Dormilón de Fisher-Price podemos crear el ambiente adecuado.

La proyección de luces de estrellas, la música y los sonidos relajantes calman al pequeño. Su osito portátil le ofrece compañía durante sus horas de sueño, mientras una luz quitamiedos que cambia de color, le permite ubicarse si se despierta durante la noche.

Trucos prácticos para los padres

La adquisición de un patrón de sueño, como la de cualquier otro aprendizaje, se produce de manera regular. Por eso es muy importante que nos mostremos pacientes y comprensivos. Los nuevos hábitos siempre implican un periodo de adaptación, tanto para el pequeño como para su familia. Algunos trucos sencillos y prácticos nos pueden ayudar a adaptarnos a sus ciclos de sueño hasta que estos se estabilicen definitivamente.

CUANDO EL BEBÉ GANA SEGURIDAD PARA DORMIR SOLO, ADQUIERE UN PATRÓN DE SUEÑO REGULAR

Si vuestras obligaciones no os dejan descansar durante el día, solicitad la ayuda de familiares y amigos para poderlo hacer en otros momentos sin tener que preocuparos de tener que hacer la compra, barrer el suelo o preparar la comida.

Mantener una buena alimentación también es muy importante para poder hacer frente a todo el desgaste de energía que implica el cuidado de un bebé durante su primer año de vida. Es recomendable evitar las bebidas excitantes y mantener una dieta sana y equilibrada.

De la misma manera que el deporte nos ayuda a descansar mejor a los adultos, salir a pasear o jugar con el bebé durante la tarde, favorece su descanso nocturno. Asimismo, debemos dejar las actividades más relajadas para las horas previas a irnos a la cama. De esta forma, estaremos favoreciendo un descenso gradual de sus niveles de energía.

Mentalizarnos de manera positiva resulta crucial. Nuestra realidad ha cambiado y, durante un tiempo, no seremos capaces de realizar tantas actividades como antes. En esta época se impone priorizar necesidades y establecer un reparto equitativo de tareas.

Salir a la calle, visitar a amigos y familiares, disfrutar del tiempo de ocio haciendo las cosas que más nos gustan y, en general, fomentar una vida social activa aunque menos intensa, también es fundamental para desconectar y descansar la mente.

De forma progresiva, todos los niños se van sintiendo cada vez más seguros y tranquilos y adquieren unos horarios de sueño regulares. Una vez que el niño haya adquirido la seguridad necesaria para dormir, y un patrón de sueño regular, todos podremos descansar mucho más.

Imágenes | AGrigorjeva / evgenyatamanenko / Fisher-Price.