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Los juegos con espejo ayudan al bebé a tomar conciencia de sí mismo, a reconocerse y a experimentar con las imágenes reflejadas. Pero, ¿qué piensa tu bebé cuando se encuentra delante de un espejo? Estos son los beneficios que tiene jugar con su reflejo.

Entre los 6 y los 15 meses: observo, exploro y experimento

A partir de los 6 meses de edad, a los bebés les fascina ver cómo se reflejan las luces en la superficie de los espejos. Les encantan los prismas de colores y los caleidoscopios. La luz y el color les atraen poderosamente y el espejo es un material de experimentación y reconocimiento del mundo fantástico para ellos.

DESDE LOS 6 MESES, EL ESPEJO ES UN MATERIAL DE EXPERIMENTACIÓN FANTÁSTICO PARA EL BEBÉ

En esta primera etapa todavía no se reconocen a sí mismos cuando se asoman al espejo y ven su rostro reflejado en él. En este momento, el espejo es un estupendo antídoto contra el estrés por la separación de su madre. Al observarse en él y ver reflejado un rostro, el bebé tiene la reconfortante sensación de encontrarse siempre en compañía.

A medida que transcurre el tiempo y van creciendo, los espejos ofrecen infinitas posibilidades de juego porque los pequeños empiezan a intuir que la imagen que ven reflejada es la suya.

Es importante ofrecerles materiales de juego que no se puedan romper ni se dividan en partes más pequeñas. Los juguetes y peluches que incluyen un espejo de seguridad especial para bebés como el Elefante Activity de Fisher-Price, son perfectos para ellos.

Este animal de tela lleno de sorpresas ayuda al niño al descubrimiento del auto reconocimiento y a adquirir una clara noción de sí mismo y su apariencia física.

Los colores vivos y su amplio espejo de seguridad desarrollan su sentido de la vista, y además las diferentes texturas, sonidos y elementos de juego ayudan al pequeño a perfeccionar su capacidad auditiva y desarrollar sus habilidades táctiles. A medida que va creciendo, la mascota de trapo le hace compañía y su espejo le ofrece otras posibilidades de aprendizaje.

Entre 15 y 18 meses: mira mamá, soy yo

El psicólogo Lewis demostró, mediante una investigación, que los niños comienzan a tomar conciencia de sí mismos delante de un espejo alrededor de los 12 meses de edad. La capacidad de autorreconocimiento aumenta en los bebés progresivamente de tal manera que, entre los 15 y los 18 meses, casi todos son capaces de reconocer su imagen en un espejo.

EL RECONOCIMIENTO DE SÍ MISMOS AYUDA A LOS NIÑOS A TOMAR CONCIENCIA DE SU PROPIO “YO”

Esto marca un hito importante en el desarrollo de los niños. Al tomar conciencia sobre sí mismos también están reconociendo, de manera inconsciente, que ocupan un lugar en el mundo. Es decir: llegan al descubrimiento y la comprensión de su propia existencia.

De esta forma, el espejo ayuda a los pequeños a adquirir la noción del “yo”. Por eso es tan recomendable que tengan un espejo irrompible con el que entretenerse y descubrir. Además, con el paso del tiempo, se irán fijando cada vez más en su propio aspecto y en sus características físicas.

Entre 18 y 24 meses: ¡Cucútras!

El juego del cucutrás es uno de los más antiguos del mundo. Todos los niños de las más diversas culturas del planeta lo practican durante su infancia. Consiste en ocultar la cara tras las manos para desaparecer, y aparecer de nuevo abriendo las manos.

VERSE REFLEJADOS EN UN ESPEJO POTENCIA SU AUTOCONFIANZA Y DA SEGURIDAD A LOS NIÑOS

Es el mismo juego que los niños practican de forma innata y natural frente a un espejo. Se asoman para ser y estar. Se ocultan para desaparecer. Según los expertos, jugar al cucutrás tiene múltiples beneficios para el desarrollo de los bebés y los niños.

Investigadores de la Universidad de Cambridge afirman que los niños creen que son invisibles cuando el espejo no refleja su imagen. Por este motivo, mostrarse ante él y verse reflejados les ayuda a ganar autoconfianza y seguridad en sí mismos.

A partir de los 24 meses: así soy yo y estas son mis emociones

La expresividad física forma parte de las habilidades sociales y la capacidad de comunicación de los niños. Frente a un espejo, los niños pueden ensayar muecas y expresiones.

ENSAYAR EXPRESIONES FRENTE A UN ESPEJO AYUDA A LOS NIÑOS A RECONOCER LAS EMOCIONES

De esta forma, también aprenden a identificar sus propias emociones incluso antes de ser capaces de expresarlas verbalmente.

Animarles a practicar esta sencilla actividad desarrolla su inteligencia emocional, les proporciona un recurso eficaz contra las rabietas incontroladas y potencia su capacidad de expresión corporal y gestual.

En definitiva, el espejo es uno de los elementos de juego y desarrollo más sencillos y, a la vez, más completos del universo infantil. Una herramienta indispensable para el crecimiento del niño y un recurso educativo que acompaña a los pequeños a lo largo de toda su primera infancia.

Imágenes | DjelicS / Fisher-Price / Melpomenem / Martinan.